El primer sol de la mañana se filtra entre los árboles de la cresta montañosa que divide a Lloa de Quito. El aire es fresco y está cargado con el olor de la hierba recién cortada y la tierra húmeda.
Si bien la ciudad aún duerme, aquí, en la planicie que se extiende por las faldas del Guagua Pichincha, la vida ya se despereza.
Los primeros excursionistas comienzan a llegar al centro de operaciones de Pueblito Mío, levantado en Chilcapamba, sector que se asienta a 10 kilómetros del Parque Central de la parroquia rural más grande del DM. Se alistan para envolverse de verde por los senderos que atraviesan bosques, ríos y cascadas.
El canto de las aves envuelve el ambiente y da ritmo a los pasos de decenas de senderistas que ven en el pueblito asentado a 3100 msnm. un buen espacio para relajarse, respirar aire puro y recargar energías.
En ruta
Es una caminata que despierta los sentidos: el viento frío, las texturas de las cortezas de los árboles, el aleteo de las aves, el olor a vida, los hermosos paisajes y esos patrones verdes que alivian...
En fin, es una experiencia que nos recuerda que la naturaleza está ahí, presente, amiga, sanadora.
Es una mañana cualquiera, un breve paseo, un respiro, una aventura que alimenta el alma y, lo mejor, tan cerca de la urbe.



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